De regreso a Europa desde la Conferencia de NEXUS 2008 en Australia, viniendo de Sydney, paramos en Tailandia para visitar a un amigo cercano que vive en la isla de Koh Samui. Samui es una isla bien conocida por los viajeros internacionales de tránsito, y es también un lugar en el que se han asentado algunos expatriados de todas las nacionalidades.
Allí tuvimos la suerte de conocer a Jake Simpson (un seudónimo acordado mutuamente). Pasamos varios días con él y conocimos a su familia; fue muy agradable. Su historia, que escuchamos con gran atención, ha sido una de las más importantes e interesantes que hemos oído nunca.
Ninguna de las muchas conversaciones que tuvimos fue grabada, y esperamos hacer pronto una entrevista de audio con Jake. El siguiente resumen se elaboró a nuestro regreso a Estados Unidos y el propio Jake ha comprobado su integridad.
Por razones que después se convertirán en obvias, al principio no estábamos muy seguros de publicar esta noticia; en absoluto. Después de una larga reflexión y nuevas consultas con Jake, decidimos publicar esta información. Suponiendo que sea cierto –y creemos que lo es– no podría ser más significativa. Encaja con todo lo demás que ya sabemos aunque, en muchos sentidos, preferiríamos que no fuera así.
Gran parte de lo que sigue es apenas creíble, por lo que esta podría ser su mejor defensa. Aquellos que opten por no creer en absoluto esta información pueden relajarse –sólo un poco, y quizás por un tiempo– con el convencimiento de que nada de lo que se cuenta se puede demostrar. En atención a aquellas personas cuyo trabajo es supervisar esta información, decir que no tenemos documentación que lo demuestre. Nos complace, sin embargo, considerar a Jake como un amigo cercano. Estamos absolutamente seguros de que es exactamente quien dice ser ya que hemos hablado con algunas personas que lo conocen desde hace muchos años.
En el informe que sigue, las palabras exactas de Jake se presentan sangradas y marcadas en cursiva, como en este último párrafo.
Capacidades Aumentadas
Jake Simpson trabajaba en “cierta especialidad” (su término preferido) para una nación amiga de Estados Unidos. Durante su formación inicial, que aún conserva, experimentó un incremento de la capacidad para absorber información escrita. Resulta increíble pero, tiene una velocidad de lectura de entre 80.000 y 100.000 palabras por minuto. Para graduarse en ese curso, se le dio una copia de “Rebelión en la Granja” de George Orwell y se le concedieron tres minutos para leerlo antes de ser examinado a fondo. Obtuvo una puntuación del noventa por ciento. Esto fue suficiente para aprobar, aunque no fue la puntuación más alta; otro estudiante obtuvo el cien por cien.
Jake es un psíquico muy destacado a día de hoy. Es capaz de percibir si el sistema de inteligencia artificial para la captación de información le está “enfocando” y por eso escogía periódicamente el momento oportuno para contarnos algo. Observamos esto una y otra vez. Aunque para nosotros era igual todo el tiempo, a veces Jake nos decía que era seguro hablar, mientras que otras veces no lo era. Requirió por nuestra parte un poco de tiempo para comprender exactamente qué era lo que estaba pasando.
A continuación hay más información sobre este tema. No hemos visto nada igual en cualquier otro lugar en la literatura, en internet, o mencionado por cualquier otro testigo, pero yo mismo (Bill) tuve una experiencia que me demostró que era muy real.
Contacto con Proyecto Camelot
Jake nos había escrito lo siguiente, a modo de presentación:
En el pasado he dedicado muchos años a trabajar en áreas generales relacionadas con la seguridad nacional en nombre de diversas partes interesadas. Me he quedado bastante impresionado por las opiniones de alguno de sus entrevistados. Continúen con ese excelente trabajo.
Jake se puso en contacto con Proyecto Camelot cuando un amigo suyo se lo recomendó. Al principio, no estaba convencido de nuestra honestidad, sin embargo, sus conexiones le permitieron verificar debidamente nuestros antecedentes, y nos dijo que pronto mantendríamos una reunión.
Dijo que sabía todo sobre nosotros, pero que no había “nada de que preocuparse”. Todas las personas que en el pasado habían intentado hacer algo como lo que estábamos haciendo habían sido asesinadas, aparentemente. Nos dijo que había visto cada uno de nuestros vídeos, que admiraba lo que hacíamos y que teníamos mucha valentía. Nos aseguró que una parte de lo que hemos publicado está muy cerca de la verdad, y que teníamos su respeto.
Jake es uno de tantos de los denominados “sombreros blancos” en círculos militares y de inteligencia. Motivado por su idealismo, eligió su carrera siendo joven, deseando trabajar a favor de la Humanidad, y desempeñar su papel para ayudar a convertir el planeta Tierra en un lugar mejor. A pesar de descubrir la patente y desconcertante complejidad del mundo en el que había entrado, mantuvo tanto su idealismo como su esfuerzo... y muchos años más tarde decidió ponerse en contacto con Proyecto Camelot para ofrecer una parte de todo lo que sabe.
Nos dijo que teníamos muchas piezas correctas del rompecabezas y que, además, se percibe que trabajamos con integridad y que no estamos tratando de violar ninguna ley de seguridad nacional. Hizo hincapié en que éramos muy del agrado de algunos de los “sombreros blancos”, y que nos siguen de cerca a pesar de que estamos incluidos en toda clase de “listas de vigilancia”.
Jake nos hizo entender que, si seguimos tratando la información de forma genérica y no tratamos de probar nada (con documentación o a través de cualquier otro medio), podemos estar tranquilos. Subrayó que era muy importante evitar ser muy específicos sobre determinados temas sensibles, y ser muy cautelosos a la hora de obtener documentación definitiva.
Tecnología clasificada y el programa espacial secreto
Jake hizo hincapié en que el estado actual de la tecnología clasificada está como a diez mil años por delante de la tecnología del sector público, y que se está distanciando en el presente a un ritmo de mil años por cada año civil.
Esto llamó nuestra atención.
Jake no parpadea cuando menciona los viajes en el tiempo, la base de Marte, o la avanzada flota de naves que la abastece, según afirma Henry Deacon. Jake nos contó que algunas de estas avanzadas naves son capaces de viajar desde una órbita geoestacionaria (a 36.000 km. de altura) hasta la altura de los árboles en cinco segundos. (Haciendo cálculos, son unos 25,6 millones de km/h, aunque Jake dejó claro que la nave en realidad no se mueve por el espacio en el sentido normal... y también que nunca se dejaría ver a menos que se pretendiera). Algunas de las naves eran “más grandes por dentro que por fuera”.
¿Han viajado a las partes externas del sistema solar? Sí. ¿Más allá de nuestro sistema solar? Sí. ¿Son algunas de ellas superlumínicas (es decir, capaces de hacer viajes más rápido que la luz)? Sí. ¿Hay alguna que sea muy grande? Sí. A partir de aquí ya no nos sorprendían las respuestas de Jake. La importancia de las naves superlumínicas se subrayará en una conversación posterior.
La especie humana ha tenido contacto con extraterrestres desde antes de la Segunda Guerra Mundial. Jake nos dijo que era muy probable que el ataque al corazón de Eisenhower en 1955 fuera –al menos en parte– provocado por la tensión psicológica de algunas de las informaciones que había recibido de los extraterrestres, con los que se había reunido personalmente poco antes (tras varias reuniones previas de seguimiento efectuadas con altos oficiales militares).
En conjunto, nos dijo Jake, los visitantes ETs procedían de diversas razas, sistemas y tiempos, y el ADN humano es compatible con cientos de diferentes razas. Se podría decir, de alguna manera significativa, que todas estas razas extraterrestres son “humanas o similares”.
El sistema de vigilancia por inteligencia artificial y el acceso al conocimiento
El sistema de vigilancia mediante inteligencia artificial, según nos dijo Jake, era literalmente no de este mundo. Opera de manera hiperdimensional y consiste en un modelo avanzado de computación cuántica basado en tecnología extraterrestre adquirida. Es un sistema tan avanzado que a los propios ETs no les gusta nada que lo tengamos.
No sólo permite el acceso a lo que cualquier persona esté diciendo, o incluso pensando –si está siendo investigada; también puede trascender el tiempo y, por lo tanto, acceder a información acerca de los pensamientos y palabras de personajes históricos. Se nos olvidó preguntar si este sistema es capaz de examinar el futuro –me viene a la mente la película de Tom Cruise, "Minority Report", basada en una historia del prolífico autor Philip K. Dick.
Que Jake estuviera pendiente de este dispositivo (si dispositivo es la palabra correcta), esperando el momento exacto para poder decirnos determinadas cosas, fue algo que no comprendimos claramente hasta que yo (Bill Ryan) tuve la siguiente experiencia.
En nuestra última noche juntos, sentados al aire libre después de una barbacoa, alrededor de las dos de la madrugada, Jake decidió contarme algunas cosas que no había revelado anteriormente, con o sin vigilancia. En cuanto empezó a hablar, de inmediato noté que tenía problemas, como si estuviese tratando de atravesar una barrera. Al mismo tiempo, empecé a sentir sueño y apenas podía mantener los ojos abiertos. Los dos captamos lo que estaba pasando y nos hicimos indicaciones el uno al otro.
Jake se forzó a sí mismo a seguir hablando, y yo me forcé a seguir escuchando a través de un hechizo de poderosa somnolencia. Este episodio duró media hora o quizás más. Nos estaban obligando –en tiempo real– a detener nuestra conversación como respuesta directa e inmediata a nuestra intención.
Es muy importante entender que nada de esto tenía que ver con electromagnetismo, micrófonos ocultos, rayos dirigidos o cualquier otra cosa de esa naturaleza. Mi propio punto de referencia de lo que sucedió es que era una especie de radiónica negativa (que también opera hiperdimensionalmente, pero como una modalidad beneficiosa en el campo de la salud).
Al final concluimos nuestra conversación, ya bastante cansados. A la mañana siguiente, simplemente no podía recordar lo que Jake me había dicho; y todavía no puedo. Tras reunirme con él de nuevo y contarle que no podía recordar nada sobre nuestra conversación, con excepción de los efectos extraños que habíamos experimentado, respondió irónicamente:
Tal vez sea lo mejor.